Quiénes Somos

Con más de 250 deportistas desde los 10 a 70 años, infraestructura de primer nivel y un cuerpo técnico profesional, especializado y cohesionado, Triatlón UC es hoy campo fértil para seguir produciendo atletas de primer nivel.

En los casi 25 años de historia de la rama, sus distintas directivas y cuerpo técnico, han puesto todo su entusiasmo y amor por el deporte para poner al club en el lugar en que hoy se encuentra.

Con orgullo ha aportado deportistas a la selección nacional desde los inicios de ésta en 1995 (Juegos Panamericanos de Mar del Plata). Hoy el grueso de la selección chilena pertenece a la UC.

Igualmente, ex triatletas de la UC han expandido el deporte formando los principales clubes de la escena nacional (Team Bustos, BrainTeam y Tym).

Nuestro compromiso

Fomentar y desarrollar entre sus socios la práctica y competencia del Triatlón y deportes afines, inspirados en los valores cristianos del Club Deportivo de la Universidad Católica de Chile.

Nuestra Historia

La historia de la Rama de Triatlón UC se remonta, como casi todas las grandes iniciativas, a la inquietud de un grupo de amigos. Era 1984 cuando Fernando Guzmán, Mario Fava y Fernando Carlín, todos provenientes del ciclismo, deciden comenzar a practicar triatlón. Ellos mismos contactaron y pagaron directamente a Martín Arias, profesor de educación física, para que los  entrenara en las tres disciplinas.

La primera Triatlón de Santiago fue ese año organizada por Ultra Sport. Se inició el nado con 800 metros en la laguna Carén, se pedaleó 60 Km de ciclismo por la ruta a Valparaíso hasta el peaje y de vuelta a Santiago, tomando Vespucio hasta el sector de El Salto. El trote de 12 Km comenzaba con la subida a la Pirámide (en ese tiempo de tierra) acompañada por varios autos animando a los corredores. Seguía por Av. Costanera, Andrés Bello hasta llegar a Santa Rosa donde, después de una vuelta al cross de 1 km, estaba la meta. El ganador fue Eduardo Valenzuela, segundo P. Zanguellini y el tercer lugar lo obtuvo Cristián Bustos.

En 1986 el Triatlón de Santiago que tuvo incluso participantes extranjeros partiendo con 800 metris de nado en Rungue, 53k de ciclismo y 12k de trote, terminando en el Hotel Sheraton. Este gran cierre dio paso para que en 1987 se corriera el primera Triatlón de Pucón, también organizada por UltraSport. Fueron 600 metros de nado, 20k de ciclismo y 7k de trote. Se subieron al podio en esa primera versión C. Bustos, P. Zanguellini y M. Fava P.

El 28 de agosto de 1988 se corre el primer Triatlón interno de la UC, en la que corrieron 14 entusiastas varones. La decisión y entusiasmo de los triatletas de la UC impulsa la formalización de la nueva rama en 1989. Alfonso Swett, en ese entonces Presidente del CDUC nombra a Martín Rivas presidente de la Rama de Triatlón UC, y a Diego de la Rivera Vicepresidente. Actualmente, Ana María Lecumberri es la jefa técnica del Triatlón UC.

En esa temporada la Católica comenzó con sus primeros frutos junior. Felipe Donoso, de 15 años, salió 3° lugar del circuito y Pablo Hashim terminó 4° lugar. La estrella de la UC, Eduardo Araya, corría en la categoría A (18 a 24 años) quién coronó su categoría.

Ese mismo año se corre el último Triatlón de Santiago. Se nadaban 1000 metros en la laguna Carén, 40k de bicicleta hasta Lo Prado, ruta 68, Vespucio, arriba de la Pirámide, hasta el Saint George’s. El trote eran 10k hasta Vitacura con Vespucio. Ganó Cristián Bustos (2:01:36), segundo fue Pablo Droguet (2:02:43) y tercero Raul Lemir (2:04:11).  El mejor de la UC fue Daniel Labarca en 9° con 2:12:15. La ganadora de mujeres fue la cruzada Claudia Cortes (2:19:43), segundo lugar para Ivonne Albarracín (2:39:15) y tercera fue Claudia Catalán (2:46:14).

La rama va sumando nuevos adherentes.  Comienza la década de los ’90 con un grupo conocido como “La Patrulla Juvenil de la UC” compuesto por estudiantes secundarios y universitarios entusiasmados con esta disciplina. Ana María Lecumberri, una de ellos, en 1991 junto a Eduardo Araya se hacen cargo del entrenamiento de la Escuela y Universitarios. Esta dupla trabaja codo a codo con las promesas de la rama hasta 1994, cuando Eduardo se retira.

Al compartir la piscina con la rama de natación, varios de estos jóvenes sienten curiosidad sobre la prolongación de la piscina al ciclismo y trote, por lo que los socios siguen sumándose y la rama comienza a generar nombres que han marcado historia en el triatlón chileno como Cristián Bustos, Claudia Cortés, Matías Brain, Tania Radic y Lucero de Vivanco.

Carlos Vignau presidente de la rama  acerca  a la empresa privada a la práctica del triatlón. Recuerda  que partieron organizando una competencia de bicicleta y trote en San Carlos, y luego el “Top 15” en La Serena, vinculados ambos al auspicio de cerveza Cristal. “Finalmente en enero de 1998 cuando apareció la oportunidad de tomar la organización del triatlón de Pucón, lo aceptamos de inmediato”. Se nadaba 1600 mts, pedaleo 64k por el cruce a Camino internacional y después hacia Villarrica y se corrían 16k en la Península.

En 2003, por primera vez, se corren las distancias de medio Ironman. El gran salto se dio cuando se toma la decisión de integrar la carrera de Pucón 2007, en el circuito mundial Ironman 70.3. Ya era una carrera muy bien organizada y este hecho fue un gran respaldo para su proyección internacional.

No eran pocos los riesgos que se asumían al tomar este desafío, ya que además de la inversión que implicaba un compromiso financiero importante (elevando los premios de la competencia a US$ 30 mil), era imprescindible llegar a los estándares del circuito internacional. Para ello se debió elevar el número de triatletas participantes de primer nivel internacional.

A pesar de este impulso, al comienzo del nuevo siglo, la rama todavía participa principalmente en carreras de ciclismo laboral y competencias pedestres (10k, 21k y maratones), ya que la oferta de carreras de triatlón había perdido fuerza y era limitada. Con el cambio paulatino en las prioridades competitivas, la rama pierde el foco en el triatlón y comienza a desperfilarse. Las tensiones comienzan a dominar la escena y los conflictos no tardan en aparecer debido a las diferencia de énfasis y criterios técnicos.

En el 2004 se separa dentro de la misma rama, a entrenadores de los runners y los de Triatlón. Este sistema no alivia las tensiones y no alcanza a durar un año.

El año 2005 marca un episodio muy doloroso para la rama que concluye con la separación del club del que fuera su entrenador desde el inicio, Martín Arias. Lo sigue el 70% de los socios, la gran mayoría de ellos, corredores de fondo.

Esto dejó a la rama de Triatlón muy fragilizada, con sólo una decena de adultos y 35 menores y juveniles aproximadamente. Ana María Lecumberri fue nombrada técnico de todo el grupo por los dirigentes, superando todas las expectativas y logrando sacar a la rama de esta difícil situación.

No había tiempo que perder. Con un nuevo impulso y sorteando los temores iniciales Ana María establece una nueva estructura técnica del club, con una especial atención en el entrenamiento en función de las especialidades. Tenía el desafío de volver a sus orígenes, a la especialización, el fortalecimiento de la escuela y juveniles y de paso recuperar socios que se habían alejado.

Se comienza a trabajar enfocados en entrenar a deportistas que fueran capaces de mejorar las tres disciplinas en forma simultánea. Jóvenes que vestían la camiseta de Triatlón UC de esos años eran Bárbara Riveros, Mario Fava (hijo), Denissa Cremaschi, Michelle Utho, Felipe Van de Wyngard y Benjamín Munizaga, entre otros.

Se comienza a entrenar adultos, que en su mayoría provenían de un maratón más recreativo que competitivo, Ana María trataba de entusiasmarlos con entrenamientos considerados muy exigentes para aquellos días. De a poco se fue formando una mística en torno a este grupo de deportistas y fueron armando nuevamente un espíritu de cuerpo y a definir metas personales más ambiciosas.

Christian Martín, Presidente de la rama en aquella época, recuerda que “fue un episodio muy duro y triste porque se desarmó un grupo de amigos muy cohesionado. Sin embargo, fue necesario para sentar las nuevas bases de la rama. Esta renovación dio el impulso para una nueva etapa que volvió a colocar a la rama de Triatlón UC en la posición de liderazgo donde hoy se encuentra”.

En la mayoría de las ocasiones un cambio de casa se asocia a una mejora. Pero para la Rama de Triatlón, el traslado en marzo de 2008 de la sede de Santa Rosa de las Condes a San Carlos de Apoquindo, fue un balde de agua fría. No porque fuera una sorpresa (el proyecto se había anunciado hacía varios años atrás), sino que justo cuando las primeras semillas comenzaban a dar frutos, se venía nuevamente la amenaza y el temor de que el cambio se podría traducir en una crisis. Nuevamente surgía la necesidad de reinventarse.

En cuanto a ubicación, Santa Rosa era insuperable. Por lo que con resignación los triatletas cambiaron totalmente los horarios de entrenamiento para poder ajustarse a los nuevos tiempos de traslado a San Carlos (hasta el día de hoy, triatlón es quién “abre” el club por las mañanas).

La lectura del momento era que la infraestructura que ofrecía la nueva sede no se comparaba a la que dejaban atrás. El tiempo y la consolidación de los proyectos demostrarían que esto no era así ya que las instalaciones que San Carlos ofrece hoy, no la supera ningún otro club de triatlón.

Pasaron de la piscina 33 en Santa Rosa (33 metros x 7 pistas) a una de 50 metros. Pero ese otoño de 2008 recién se trabajaba en adaptar la cúpula neumática (globo) y de dotarla de un sistema de bombas de calor vía eléctrica. Por lo tanto, para algunos como novedad, otros con bastante hastío, fue muy común ver a los deportistas nadando con su traje de agua hasta junio de ese año.

Hubo que cambiar también los conocidos 1000 metros de la pista de Santa Rosa por otros sectores cross country de San Carlos (entrenamiento que varios recordaron y agradecieron al subir la península en la carrera de Pucón ese verano).

Confiados en que al igual que en la vida, también las dificultades templan el carácter de un equipo, nuevamente la Rama de Triatlón salió fortalecida. Un gran rol jugó en ese tiempo Pedro Arriagada, quien asumió la presidencia de la rama. Pedro fue quién introdujo novedades que la diferencian hasta hoy de otros clubes como lo es el sistema computrainer, que ha dado un gran impulso al desarrollo del ciclismo. Lo había visto ser utilizado para entrenar el ciclismo indoors durante el invierno en Estados Unidos. Importó así 8 rodillos conectados a un software que los administraba.

Claudio Echeverría, Gerente de Deportes del CDUC, fue clave en el apoyo a técnicos y deportistas a acomodarse en las nuevas instalaciones: “tomando en cuenta todas las dificultades vividas esos meses, con las incertidumbre y pérdidas asociadas, no cabe ninguna duda de que desde el punto de vista del servicio e infraestructura, el cambio fue una gran mejora. Me atrevo a decir que este es el club de triatlón con las mejores instalaciones -exclusivas para este deporte- de Sud América”.

La recuperación fue rápida y tras los 40 socios que accedieron cambiar a las nuevas instalaciones, a finales de ese mismo año el número ya había aumentado a 100.

Nuestro Directorio

Este es el listado histórico de los presidentes de directorio que han dedicado su trabajo voluntario en desarrollo de la rama.